sábado, 3 de mayo de 2025

Fallo del I Concurso de Microrrelatos «Pluma Gabemia» y relato ganador

Ciudadanos gabemios, amigos de las letras:

El 30 de abril se cerró el plazo del I Concurso de Microrrelatos «Pluma Gabemia», y hoy, según lo previsto, hacemos público el fallo del jurado.

Hemos recibido 2 microrrelatos de ciudadanos gabemios y simpatizantes de la República. Todos con un nivel que nos enorgullece y confirma que la palabra escrita ocupa ya un lugar central en nuestra identidad cultural. El jurado —miembros del Gobierno y dos colaboradores del mundo de las letras— lo ha tenido difícil.

Agradecemos de corazón a los participantes el esfuerzo, la creatividad y, muy especialmente, el cariño por Gabemia. Dicho esto, anunciamos los galardonados:

Segundo premio (Diploma y 250 pesetas gabemias): Jose Vicente García Carbonell, por el microrrelato «Mareas de Badúm».

Primer premio (Diploma, 500 pesetas gabemias y publicación en este blog): Mireia Beltrán, por el microrrelato «Secundino, hijo de la marjal».

Reproducimos a continuación la obra ganadora, que nos cautivó por su fuerza y su arraigo en los paisajes del alma gabemia.



Secundino, hijo de la marjal
por Mireia Beltrán

La madre, Aina, nació entre juncos y arrozales, en una Badúm que entonces solo era agua y barro. Un armador de Alcocéber, Emiliano, la encontró una noche de temporal mientras ella intentaba salvar los aparejos de la orilla, y la tomó por mujer. Parió dos hijos: el primero tenía la sangre del armador; el segundo, la de un vendedor de redes que no volvió a pisar la aldea.

Al más menudo lo llamaron Secundino.

Creció escondido detrás de su madre, lejos de las manos del primogénito, un animal de mirada seca que no le perdonaba compartir el techo. Severa vino al mundo una madrugada de luna roja sobre la sierra de Irta, siete meses justos, y él la acunó como si sostuviera un puñado de espuma. Le enseñó a andar por la marisma, a distinguir las aves por su canto, a no temer las tormentas del este.

Porque Secundino no podía levantar cajas de pescado como los mozos de la lonja, Severa aprendió a regatear, a llevar los números del trueque, a deslizar las capturas más frescas en la cesta familiar antes de que el armador revisara el muelle. Nadie como ella para burlar la codicia de Emiliano. 

Ahora se demora por el puerto de Badúm con pasos callados, aunque ya no hay juncos cerca ni barcas varadas. Se sienta en los noráis gastados y deja que el viento le traiga el aroma antiguo de la marjal, ese que solo él reconoce, mezcla de cieno dulce, redes podridas y el fantasma de su madre.


Enhorabuena a Mireia Beltrán, ganadora del primer «Pluma Gabemia», y a todos los que lo han hecho posible. Prometemos que esta iniciativa tendrá continuidad.


En Badúm, a 5 de mayo de 2025.
El presidente, Miguel Gimeno.